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martes, 31 de mayo de 2011

Microsegundo.

Siempre he estado sorprendido de cómo funciona la mente. Es increíble ver cuantos pensamientos pasan por la cabeza en un periodo muy corto de tiempo. Es casi como si el tiempo no fuera necesario dentro de la mente. Y me viene a la cabeza ese momento, un microsegundo tan largo como vidas enteras. Tan prolongado y tan infinito como el correr de un rio. Tan eterno como el salir y ocultarse del sol.

Dentro de ese microsegundo, en ese segundo entre un beso tuyo y tu cara alejándose de mí para rematar con un último beso tierno y suave, es el que llena mi vida y mi historia de ti. Es en ese microsegundo donde mi mente olvida todo. Donde mi defensa, mi guarida y mi vida se detienen un segundo y el miedo se aleja rápidamente. Ese micro segundo en mi cabeza vuela y se hace mil preguntas. En ese microsegundo la vida misma toma un descanso y me da por imaginar.

Imagino todos mis días futuros contigo en ellos, cada mañana viendo tu rostro, un amor que aun no dejamos que pase pero que queremos tener adentro. En ese segundo cuando alejas tu cara para rematar mis dudas con un último beso, el futuro que no existe se manifiesta, una vida entera a nuestra manera se deja ver.

Ya hemos sufrido nuestras pérdidas en las batallas del amor, las heridas se han abierto, se han cerrado dejando sin duda alguna cicatrices. Es por tanto obvio que mientras no vivimos en ese micro segundo entre dos besos, que perdamos en la cabeza la batalla contra el amor, contra el futuro y dejemos que nuestros miedos, nuestra experiencia nos domine y nos evite tener este microsegundo en cada segundo que vivimos. Pero por ese microsegundo en que estamos tú y yo y el futuro y el presente solamente, mi mente vuela y se siente bien.

No crees?