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sábado, 2 de agosto de 2008

Amigos...

Yo no sé si es provocado por la cultura azteca que traigo en la sangre (y en la cara por que mas azteca no podría yo ser), por la constante alimentación de mi madre a ese sentimiento o simplemente por que mi personalidad es negativa de entrada, pero siempre me hallo en situaciones extrañísimas que, si no las provoco, de menos me encuentran.

Siempre pasa entones que me encuentro en la fuerte disyuntiva de hacer o no hacer, dejar o no dejar y esperar o no esperar algo. Pero es martes en la tarde y me llega una de esas cosas que yo no esperaba, ni ansiaba pero que en definitiva agitó la jaula de las aves en mi mente…

M: Hola, estás en tu casa?
C: No nena estoy trabajando, necesitas algo?
M: No, no te preocupes nos vemos, un beso.
Largos minutos de suposiciones y preguntas internas.
C: Me ibas a ir a visitar? Uh Uh. No corazón estoy chambeando pero… nos vemos otro día no?
M: Si, claro. Un beso.

Casi nunca espero nada de nadie, o espero lo peor. No sé jamás creí que me volvieras a necesitar. Sí, claro no te niego que en algún punto del camino hace mucho tiempo, más del que puedo contar… te amé. Pero no sé, no es amor, ni lujuria, ni nada de lo que generalmente me motiva. Es, no sé. Como me dijiste hace un par de semanas… “Éramos antes, éramos durante y lo somos ahora y espero lo seamos siempre… amigos” No creo que exista nadie que conozca todo lo que es Cole, no lo que hay debajo mejor que tu. Creo que eso concreta tu teoría de amistad con un demonio… bueno.

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